El comienzo de un nuevo año suele venir cargado de energía, metas frescas y altas expectativas. Es el momento para muchas personas en que las listas están llenas de objetivos y sueños para poder ver una versión “mejorada” de nosotros mismos al final del año. Sin embargo, muchas veces, esa motivación inicial comienza a desvanecerse a medida que pasan las semanas, dejando muchas metas olvidadas en el camino y sumándose poco a poco un sentimiento de desconfianza y auto derrotamiento.
¿Por qué sucede esto? Porque muchas veces las personas se exigen demasiado, mil cosas a la vez y se enfocan demasiado en el hacer y muy poco en el ser. Es común darle poca importancia a acumular una lista de logros y poco a una cómo evoluciona como persona. Aunque uno no lo de importancia, tu ser si le está dando importancia porque internamente pasan muchas cosas en ti. Entonces es como si estuvieses esperando demasiado del hacer cuando el hacer ni te puede dar todo eso que esperas porque el ser también necesita; en algunos casos cuando si se logra un montón de cosas, el ser queda sacrificado y eso tiene muchas consecuencias negativas para tu yo interior.
También es importante tener en cuenta un plan claro para hacer que nuestros propósitos sean sostenibles. Aquí tienes algunos tips prácticos para mantenerte constante y comprometido con tus metas este año:
1. Asegúrate de que tus metas sean realistas y específicas
Es fácil dejarse llevar por la emoción y establecer objetivos demasiado grandes o vagos, como “quiero ser responsable” o “quiero ser más organizado” “Quiero estar fuerte” El problema es que estas metas no te dicen cómo lograrlo ni por dónde empezar.
• Transforma tus propósitos en acciones claras. Por ejemplo: en lugar de “quiero hacer ejercicio”, proponte “ir al gimnasio 3 veces por semana”.
2. Empieza con pequeños pasos
Uno de los errores más comunes es intentar hacerlo todo de golpe. Si tu objetivo es cambiar varios hábitos a la vez, es probable que te sientas abrumado y termines abandonando.
• Divide tus metas en pequeños pasos que puedas ir acumulando con el tiempo. Por ejemplo, si quieres leer más, empieza leyendo 10 minutos al día en lugar de proponerte un libro por semana.
3. Sé flexible y ajústate a las circunstancias
La vida pasa, y no siempre podemos cumplir al pie de la letra nuestros planes. Eso no significa que hayas fallado.
• Replantea tus metas cuando sea necesario. A veces, solo necesitas ajustar el ritmo o redirigir tu enfoque.
4. Construye sistemas, no solo metas
En lugar de obsesionarte con el objetivo final, enfócate en el proceso que te llevará ahí.
• Por ejemplo: Si tu meta es ahorrar dinero, tu sistema puede ser transferir automáticamente un porcentaje de tus ingresos cada mes a una cuenta de ahorros.
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Un abrazo,